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Que Messi no tape el bosque

Tres goles de Lionel Messi y Argentina a Rusia 2018. En lo que tal vez fueron las Eliminatorias Sudamericanas más parejas de la historia, 8 selecciones llegaron con chances, en las últimas jornadas, de clasificar a la próxima Copa del Mundo. Argentina, subcampeón en Brasil 2014, desperdició chances una y otra vez y lo terminó consiguiendo ante un débil equipo juvenil de Ecuador – ya eliminado.

La historia dirá que fue Messi el que le dio el pasaporte al seleccionado Albiceleste de Jorge Sampaoli. Una selección que transmitió – y transmite – poco a los hinchas, fue salvada por su mejor jugador, cuando la situación era apremiante.

Sin embargo, como reza el título de esta columna, que Messi no tape el bosque. El sufrimiento hasta el final de la Selección Argentina no es más que el reflejo del fútbol argentino en los últimos años.

Julio Grondona falleció en julio de 2014, con Argentina ya derrotada por Alemania en la final del último Mundial. A partir de allí, Luis Segura nunca pudo enderezar el rumbo de un AFA que necesitaba todavía – en lo bueno y en lo malo – de su líder por más de    36 años.

Luego vino la Comisión Normalizadora, con Armando Pérez a la cabeza. Más tarde, a fines del 2016, llegaría una de las historias más oscuras del fútbol argentino contemporáneo. 75 asambleístas debían elegir entre Marcelo Tinelli y Claudio Tapia, y la elección terminó 38 a 38.

Por primera vez en estas líneas aparece el nombre de Chiqui Tapia, actual presidente del fútbol argentino. Ya sin fuerzas, Tinelli se bajó de la lucha por el Sillón de Viamonte y fue Tapia el elegido “por consenso” entre los dirigentes, el 30 de marzo de 2017.

Con pocos días en el cargo, Tapia tomó una de sus primeras drásticas decisiones: fin del contrato para Edgardo Bauza, y la llegada de Sampaoli, aparato mediático mediante.

Fue Tapia también el que buscó una de las postales de la clasificación argentina a Rusia: el abrazo de varios segundos, con repetición, a Lionel Messi. Filmado por todas las cámaras de televisión nacionales e internacionales, estratégicamente ubicadas.

Era Tapia el que podía haber pasado a la historia como el presidente que no fue al Mundial. Messi quiso que no.

Pasaron Grondona, Segura, Armando Pérez y la Normalizadora. En el camino quedó Tinelli. Llegó la Superliga. Pasaron entrenadores: de 2004 en adelante estuvieron Pekerman, Basile, Maradona, Batista, Sabella, Martino, Bauza y Sampaoli.

Clubes quebrados, AFA quebrada. Fútbol en paro porque los jugadores no cobran. Un Ascenso en ruinas, con estadios descuidados y un sinfín de “desgracias con suerte” fin de semana tras fin de semana. Barras bravas sin control. Fútbol sin visitantes.

Sin títulos Juveniles desde el 2007. Eliminados en primera ronda o hasta sin participación en muchos de estos Mundiales. Un equipo y cuerpo técnico improvisado para poner la cara en los últimos Juegos Olímpicos.

Mientras tanto, en un pequeño oasis, apareció Messi. No se podía concebir un Mundial sin la Argentina pero mucho menos sin él. Y marcó tres goles. Y clasificó Argentina.

Pero atención, que Messi no tape el bosque.

Acerca del autor

Agustín Luchtenberg

Agustín Luchtenberg

Lic. en Periodismo. Responsable de Contenidos de Marketing Registrado.
@aluchtenberg

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