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Beneficios de la actividad física en la tercera edad

La tercera edad se considera a las personas mayores de 65 años, etapa en la que para algunos comienza el sedentarismo, la falta de actividad física, el final de su trabajo en algunos casos, la pérdida del ritmo cotidiano laboral y el estado psíquico comienza a jugar en contra para la salud.

Por eso sabemos de los beneficios de la actividad física que favorecen una mejor calidad de vida sin importar la edad.

Para los adultos de este grupo de edades, la actividad física consiste en actividades recreativas o de ocio, desplazamientos (paseos caminando o en bicicleta), actividades ocupacionales (cuando la persona todavía desempeña actividad laboral), tareas domésticas, juegos, deportes o ejercicios programados en el contexto de las actividades diarias, familiares y comunitarias.
 
El ejercicio reduce el riesgo cardiaco, mejorando la hipertensión arterial, los valores elevados de glucemia en la diabetes, la resistencia a la insulina, controla el peso, baja los niveles de colesterol malo (LDL) y eleva los del colesterol bueno (HDL), mejora el estado de ánimo en especial la depresión, el sueño, la agilidad mental, facilita un mejor tono muscular y flexibilidad lo que posibilita una buena deambulación evitando las caídas, previene la osteoporosis en especial en las mujeres, previene el cáncer de colon además de aumenta la integración social. 

Hay un importante beneficio del estado cardiovascular, con mejor capacidad respiratoria y de la reserva coronaria.

Diríamos que a ésta edad es cuando muchos individuos tienen o aparecen un sin número de enfermedades, que si se aplica la actividad física obtienen una buena calidad de vida, ejemplo la artrosis, la movilidad de su cuerpo mejora con menos ó sin dolor, etc.

 Lo aconsejable para toda persona que quiera comenzar actividad física es, en primer lugar realizar una evaluación cardiológica para determinar que actividad puede realizar, intensidad del trabajo, tiempo, frecuencia semanal.

Con el fin de mejorar las funciones cardiorrespiratorias y musculares y la salud ósea y funcional, reducir depresión y deterioro cognitivo, se recomienda que:

 

Los adultos de 65 en adelante dediquen 150 minutos semanales a realizar actividades físicas moderadas aeróbicas como caminar, trotar, bailar, nadar, andar en bicicleta, o bien algún tipo de actividad física vigorosa aeróbica durante 75 minutos, o una combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas evitando la sobrecarga y los saltos ya que las articulaciones de las personas mayores no siempre están en las mejores condiciones para soportar un peso o choque.

La intensidad del trabajo físico debe ser suave a moderado, la frecuencia puede ser diaria o de 3 veces a la semana sugiriendo comenzar con 20 minutos e ir progresando hasta los 60 minutos, el médico lo orientará en el tipo de actividad más conveniente y en general la frecuencia cardiaca sugerida estará entre el 60% y el 80 % de la máxima.

Que los adultos con movilidad reducida realicen actividades físicas para mejorar su equilibrio e impedir las caídas y realicen actividades que fortalezcan los principales grupos de músculos dos o más días a la semana.

Las recomendaciones son extensivas a los adultos mayores con discapacidad, siempre y cuando se adapten a cada persona en función de su capacidad de ejercicio, de sus limitaciones y de los riesgos específicos para su salud.

Los adultos mayores inactivos o con enfermedades limitantes verán mejorada también su salud en alguna medida si pasan de la categoría "sin actividad" a la de "cierto nivel" de actividad. Los adultos mayores que no siguen las recomendaciones de realización de actividad física deberían intentar aumentar la duración, la frecuencia y, finalmente, la intensidad como meta para cumplirlas.


La Organización Mundial de la Salud consideró de vital importancia realizar actividad física 30 minutos diarios ya que disminuía en un 34% el riesgo de infarto de miocardio y de accidentes cerebro-vasculares, siendo avalado por distintas entidades médicas del mundo que actualmente continúan con esa política de difusión. Se calcula que el 80% de los ataques cardiacos pueden ser prevenibles.

Siempre se debe considerar: que la supervisión debe ser realizada por personal idóneo, tener en cuenta el rol de la alimentación e hidratación, la entrada en calor o calentamiento previo, la elongación, el clima, la vestimenta, el tipo de calzado y si presentara algún síntoma suspender la actividad y consultar a un médico.
 
Conclusión: 
Con la actividad física no hay dudas que mejora el estado físico y psíquico de las personas, en el caso de la tercera edad, muchos tienen patología y están controlados, se sabe que la artrosis mejora con la actividad aeróbica en especial la natación porque disminuye la sobrecarga por la flotación y así como otras enfermedades, no olvidarse que el sujeto adquiere mayor movilidad y flexibilidad para realizar la actividad cotidiana. 

LA ACTIVIDAD FISICA MEJORA LA CALIDAD DE VIDA EN LA TERCERA EDAD, PERO TAMBIEN AUMENTA LA INTEGRACION SOCIAL, FUNDAMENTAL PARA SACAR LO NEGATIVO DE LA MENTE DE LA PERSONA,  LA SOLEDAD, EL MIEDO Y LA MARGINACIÓN. 
ANTES DE COMENZAR CON CUALQUIER ACTIVIDAD FISICA O DEPORTE SE RECOMIENDA CONSULTAR A SU MÉDICO.

Acerca del autor

Martín Heredia

Martín Heredia

Entrenador / Personal Trainer
Health Coaching Empresarial
deportrainer@gmail.com 

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